Un método para nombrar el problema
Antes de proponer soluciones, aprendes a describir el obstáculo con precisión. Los ejercicios de encuadre evitan que el grupo discuta sobre síntomas y pierda el foco en la causa.
Cada sesión sigue un recorrido fijo para que el tiempo se aproveche en análisis, no en explicaciones largas.
Antes de la sesión recibes el material del escenario que trabajaremos. Lo lees a tu ritmo y anotas las dudas que quieras resolver en vivo.
Durante el encuentro aplicamos el mapa de decisión correspondiente al caso. Trabajamos sobre tu contexto real, no sobre ejemplos genéricos.
Al terminar la sesión recibes una actividad breve para comparar la solución elegida con una alternativa distinta. Esto refuerza el criterio de selección.
En los días siguientes envías tu ejercicio y recibes comentarios puntuales sobre el razonamiento, no solo sobre el resultado final.
Si prefieres conocer el detalle de la metodología antes de reservar un taller, puedes revisar la descripción del proceso completo en la página correspondiente.
Cada sesión del workshop está pensada para que vuelvas al trabajo con una herramienta aplicada, no con apuntes genéricos. El material se prueba sobre problemas reales de tu equipo durante el mismo encuentro.
Antes de proponer soluciones, aprendes a describir el obstáculo con precisión. Los ejercicios de encuadre evitan que el grupo discuta sobre síntomas y pierda el foco en la causa.
Los mapas de decisión que armamos en el taller quedan documentados. Así, cuando alguien cuestione una elección semanas después, existe un registro claro de por qué se descartaron otras alternativas.
La mitad del tiempo se trabaja con situaciones que llevan los participantes. No analizamos ejemplos ajenos: cada grupo sale con un plan de acción para su propio proceso, con pasos asignados y fechas.
Los talleres se adaptan a equipos de distintas áreas. Si quieres revisar cómo se estructura una sesión antes de agendar, puedes ver el detalle del proceso completo en la página de metodología.